El proceso de descentralización del país y de reforzamiento de los gobiernos regionales y locales ha experimentado importantes avances durante las últimas décadas. A nivel regional, la institucionalización de gobiernos regionales, la generación de instrumentos de descentralización de las decisiones de inversión pública como el Fondo Nacional de Desarrollo Regional o los Convenios de Programación y la creación de Consejos Regionales (hoy generados mediante elección indirecta a través de los Concejales municipales, y a futuro por sufragio universal de aprobarse la reforma constitucional actualmente en trámite, Boletín N° 3.436-07) entre otras cosas, han constituido importantes logros en este sentido. Por su parte, a nivel municipal, se estableció la elección democrática de Alcaldes y Concejales, se reformó el artículo 110 de
Sin embargo, los avances obtenidos, no han logrado configurar una política pública de descentralización integral. Nuestro país aún adolece de un excesivo centralismo político, una inequitativa distribución de los recursos (son evidentes la desiguales condiciones financieras en que se encuentra una Municipalidad del sector oriente de Santiago comparada con una ubicada en la periferia o emplazada en sectores rurales, situación que repercute directamente en la calidad de los servicios educacionales, de salud primaria e incluso judiciales -por la dependencia de los Juzgados de Policía Local respecto de los Municipios- que reciben los vecinos de la comuna), grandes brechas en las oportunidades y poca participación de la ciudadanía en las decisiones que se adoptan en la esfera de la comuna y región en que viven. Por otra parte, existe una pésima percepción del proceso de descentralización emprendido, el cual en “una encuesta realizada a 54 líderes de opinión, de gobierno, empresas y oposición, de entre 38 ámbitos de acción del Estado, el proceso de regionalización y descentralización obtiene la segunda peor calificación: 2.4 (en una escala de
Cabe preguntarse entonces ¿A qué se debe la mala percepción que existe de este ámbito de acción Estatal?, ¿Qué ha faltado para lograr un real fortalecimiento de los gobiernos regionales y locales?, ¿Cuáles deben ser los ejes de una futura política pública de descentralización para resolver los problemas antes enunciados?
Nuestra invitación es a reflexionar y pensar, cómo resolver estas y otras preguntas que aparecen al enfrentar la tarea de descentralizar Chile y fortalecer los gobiernos regionales y locales. Sin embargo, les propongo que observemos el fenómeno de la descentralización en toda su dimensión, es decir, no sólo en los aspectos relacionados con la reforma político-administrativa del aparato Estatal. En este sentido, invito a que nos preguntemos:
¿Cuál es el rol de la sociedad civil en el empoderamiento de los gobiernos regionales y locales? Siendo ésta el sujeto del proceso de descentralización, ¿No es acaso necesario otorgarle herramientas reales de decisión, como la incorporación de presupuestos de resolución local, la obligatoriedad de consultas o plebiscitos en áreas clave de desarrollo regional o comunal, y la revocatoria del mandato de autoridades como el Intendente?
Por otra parte, ¿Cuál es el rol de los partidos políticos en este proceso? ¿Es razonable la norma que exige que los partidos políticos tengan que constituirse en al menos tres regiones consecutivas, impidiendo la existencia de partidos propiamente regionales? ¿De qué manera el sistema electoral binominal vigente impide el surgimiento de liderazgos regionales que representen expresiones políticas minoritarias e independientes?
Finalmente ¿Qué rol tiene en este proceso el sistema económico? ¿Cómo generar economías locales y regionales más dinámicas? ¿Qué instrumentos se requieren para la desconcentración de los núcleos empresariales y el término de la excesiva concentración productiva que existe en Santiago? ¿Qué elementos contribuirían a aprovechar las ventajas comparativas que poseen las regiones de nuestro país? ¿Cómo generar un sistema de financiamiento municipal más equitativo?
[1] Mario Waissbluth y Cristian Leyton, “

"Un mejor Estado"



PARTICIPACION CIUDADANA Y ECONOMIA REGIONAL
Es necesario abiertamente permitir que la ciudadania se manifieste en la decisiones politicas de la comuna y tambien a nivel regional entregando una herramienta fundamental que permite la participacion de la ciudadania organizada en la toma de decision que son los plebiscitos tanto nivel comunal como regional de ciertos temas que atañen el diario vivir de la ciudadania como son los planos reguladores de la region y comunal, tambien participar en la elaboracion del presupuesto comunal y regional, o sea, crea la herramienta de participacion como los presupuesto participativos, en el caso de los partidos politicos es necesario avanzar en el sistema electoral del binominal a uno proporcional corregido o uno de mayoria permitiendo asi la creacion de partidos interregionales que a lo menos deben estar constituidos en tres regiones o tambien regionales, permitiendo asi que nazcan liderazgos regionales. El sistema binominal atomiza el sistema politico y no produce renovacion y movibilidad produciendo asi el inmovilizmo. Por ultimo es necesario que cada region y comuna tengan los instrumentos necesarios para desarrollen sus economia, es decir, debe existir cierta flexibilidad que las regiones puedan eximir de ciertos impuestos y ademas puedan crear ciertos impuestos regionales atraves de sus organismos colegiados como lo cores